La realidad sobre el cáncer es duramente alarmante. Una de cada cuatro mujeres y uno de cada tres hombres padecerán cáncer a lo largo de su vida. La naturaleza del cáncer puede ser muy variada: inflamatoria, celular, inmunitaria, metabólica, del tejido conectivo, mitocondrial, etc.

Por ello, es importante integrar los conocimientos, métodos y estrategias de las distintas terapias disponibles actualmente, tanto convencionales como complementarias, para dar con un tratamiento efectivo. A esto se le llama oncología integrativa y ya son más del 50% de las personas con cáncer las que la ponen en práctica, según datos oficiales.

La curcumina y el cáncer

Como hemos podido comprobar en anteriores posts, son muchos los beneficios terapéuticos de la cúrcuma y, a nivel clínico, sigue siendo de las más estudiadas en las últimas décadas para el tratamiento del cáncer y otras enfermedades degenerativas, e incluso para el Alzheimer.

La cúrcuma es uno de los más potentes antiinflamatorios naturales que existen con grandes propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras. Se usa desde hace miles de años por la medicina tradicional china y la ayurvédica gracias a sus múltiples virtudes para la salud.

Se ha comprobado en multitud de estudios que la curcumina, el principio activo de la cúrcuma, es capaz de actuar en las diferentes etapas de la carcinogénesis. Dado que el estrés oxidativo y la inflamación son factores clave en el proceso de envejecimiento celular, la curcumina ha demostrado tener un efecto general que conlleva un enlentecimiento del proceso.

Según el Dr. Joan Vidal-Jové, médico cirujano y especialista en oncología clínica,  “en los últimos diez años, se han publicado estudios científicos que documentan de qué forma la cúrcuma disminuye el crecimiento tumoral y promueve la muerte celular programada en diferentes cánceres (próstata, digestivos, cerebrales, páncreas, pulmón…)”.

A pesar de que el mecanismo de acción de la cúrcuma para conseguir estos efectos es muy complejo, los estudios demuestran que incluso puede evitar el crecimiento de metástasis.

Principales factores que causan cáncer y mecanismos de acción de la curcumina en estos casos

  • Daños en el ADN

La curcumina interviene en el proceso de alteración del material genético ADN que se produce durante el desarrollo del cáncer. El poder antioxidante de la curcumina participa en la prevención del daño sobre el ADN que los radicales libres pueden provocar.

  • Inflamación excesiva crónica: inhibición del NF-kB

El NK-kB, presente en la mayoría de tipos de células animales, es un complejo proteico que, una vez activo, puede interferir en la transcripción del ADN, pues es el primero en responder ante los diferentes estímulos celulares nocivos (estrés, citoquina, radiación ultravioleta, LDL oxidadas y antígenos bacterianos o virales). Cuando el NF-kB se encuentra en mayor cantidad de lo normal o bien tiene un exceso de actividad, puede conllevar al crecimiento desmesurado de células tumorales y producir así trastornos inflamatorios severos.

La curcumina inhibe la activación de la proteína NF-kB, que es la que protege a las células tumorales frente a los mecanismos de nuestro sistema inmune para eliminarlas. De este modo, la curcumina actúa minimizando la inflamación y reduciendo los niveles de citoquinas proinflamatorias como el TNF-alfa y las interleucinas.

  • Interrupción de vías de señalización celular

La curcumina contribuye a alterar la señalización celular y así mejorar el control sano de la replicación celular, que regula rigurosamente el ciclo reproductivo celular. De esta manera, ayuda a detener la proliferación incontrolada de tejido nuevo en los tumores.

  • Alteraciones en el ciclo reproductivo celular y regulación anormal de la apoptosis

La apoptosis es la muerte celular programada por el mismo organismo para controlar su desarrollo y crecimiento. Tiene un papel muy importante porque destruye las células dañadas, evitando así la aparición de enfermedades como el cáncer.

La curcumina promueve la apoptosis de las células de cáncer sin afectar al tejido sano y hace que aquellos tumores que están en desarrollo sean más vulnerables a los tratamientos farmacológicos de destrucción celular. Por tanto, induce a la autolisis de las células tumorales, es decir, a su suicidio.

  • Vías alteradas de supervivencia

La curcumina regula las vías supresoras tumorales y provoca la muerte mitocondrial mediada en tejido de tumor, aumentando así la muerte de las células cancerígenas.

  • Proliferación celular excesiva, invasión agresiva de tejidos sanos, angiogénesis rápida y metástasis

La curcumina interfiere con la impasividad tumoral y bloquea las moléculas que penetrarían en el tejido mediante otras vías. Además, les quita el suministro vital de sangre a los tumores, lo que les mata de hambre, y esto hace que se detengan los procesos que llevan a la posible metástasis.

Estudios clínicos actuales

A día de hoy,  la mayoría de los ensayos clínicos controlados con suplementación de curcumina en pacientes con cáncer han sido ensayados en fase I o II con el objetivo de determinar la viabilidad, la tolerabilidad, la seguridad y proporcionar pruebas tempranas de eficacia.

El Dr. Joan Vidal-Jove afirma: La cúrcuma es interesante como tratamiento preventivo después o antes de tener un cáncer, ya que es capaz de actuar sobre las células madre protumorales y prevenir que generen células cancerosas. Además, como tiene una gran potencia antiinflamatoria y protege el hígado, sirve también para protegernos de los muchos efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, como el déficit de atención, la inflamación del hígado o los dolores articulares”.

Además, apunta: “Todos mis pacientes oncológicos y la mayoría de los que sufren de enfermedades complejas donde la inflamación es un factor relevante, llevan curcumina en su tratamiento. Si la inflamación baja, el cáncer también mejora”.

Suplementos nutricionales a base de curcumina

Ante el paradigma sobre el uso de cúrcuma para el tratamiento terapéutico en procesos oncológicos de manera segura y eficaz, surge uno de los mayores retos: encontrar la forma de mejorar la baja biodisponibilidad de la curcumina.

No obstante, Optim Curcuma, el complemento alimenticio estrella de Laboratoire Optim, ha logrado aumentar la biodisponibilidad de la curcumina libre (forma activa) mediante la micro-encapsulación sólido-lípida Longvida® (SLCP), formula innovadora de la Universidad de Los Ángeles- California (UCLA). Este proceso consiste en encapsular la curcumina con lecitina y ácidos grasos para formar pequeñas partículas que aumentan hasta 65 veces la asimilación de la curcumina libre en el organismo. Es la primera fórmula conocida que permite a la curcumina libre traspasar la barrera hematoencefálica obteniendo, así, unos niveles altos de la misma en plasma.

Una vez más, la cúrcuma nos sorprende por sus grandes beneficios para la salud, incluso en caso de cáncer.